miércoles, noviembre 04, 2009

Una hipótesis de las líneas de Nazca, dibujadas hace 2200 años es que las figuras son llamados a dioses nube para indicarles que traigan agua en un periodo de sequía tan intensa que casi (o no tan casi) llevó al colapso a la cultura Nazca. Recuerdo que durante la guerra de Vietnam los  norteamericanos para producir tormentas e inundaciones sembraban las nubes con yoduro de plata, veo que ahora los madrileños están interesados en usarla para hacer que la danza de la lluvia funcione. En escenario de calentamiento una posibilidad es la tropicalización, o el aumento de la nubosidad.
Las tecnologías para hacer lluvias, los Chinchas según Eric Santiago Antunes de Mayolo quemaban en las alturas ciertas algas con alto contenido de Yodo y provocaban lluvias que eran aprovechadas en la costa. Los catalanes de Barcelona en poco tiempo tendrán que traer agua en buques cisternas, están buscando a Chamanes africanos y le ofrecen una vestal a la semana como parte del menú.
El escenario de la Tropicalización, resulta más remoto. Es cierto que con los Niños hubo procesos de tropicalización durante los periodos del evento. El problema es si por el calentamiento global sucederá lo mismo (y donde el fenómeno del niño no es parte de el). La tropicalización se confirmaría sólo si la corriente del Humboldt dejara de fluir, y no hay ninguna señal de que eso pueda suceder (a diferencia de los glaciares que sí se están derritiendo). Hay un precedente con la corriente del golfo en el atlántico, que hace millones de años (creo que 60) que si se detuvo con una irrupción repentina de agua dulce del estuario de San Lorenzo y trastocó todo el clima en ambas partes de la cuenca del atlántico norte.
El profesor Salter, famoso por su “pato”, una máquina de electricidad cuya fuente de energía son las olas del mar, se ha metido ahora a inventar una máquina de lluvia basada en la turbina de Darius. La idea es generar nubes frente a islas o costas desérticas aumentando la eficiencia de evaporación del agua a través de turbinas impulsadas por la propia energía del mar en el que se encuentran. De otro lado, otro científico, esta vez turco, Cemal Saydam, esta investigando sobre “nubes inteligentes” con la idea de hacer llover en represas y lagunas, de modo que siempre cuenten con agua disponible. También la periodista científica Karen Hopkin en Scientific American del 29 de febrero de 2009 señala que los científicos habrían encontrado que las bacterias que flotan en la atmósfera pueden ser causa de la formación de cristales de hielo. 

martes, noviembre 03, 2009

ACERCA DE LA ESENCIA DE LA REALIDAD:
LA SUSTANCIA (contenido),  Y LA FORMA (patrón organizacional)
Juan E. Musso Marcovich

Para nosotros los occidentales, el estudio de la sustancia empezó en el siglo VI a.c. en la Grecia antigua, cuando los denominados filósofos Jónicos como Tales, Parménides, Anaximandro y otros se preguntaron acerca del contenido de lo que les rodeaba: ¿De qué está hecha la realidad? ¿Cuál es su esencia?. Las respuestas a estas preguntas definen las diversas escuelas de la era temprana de la filosofía Griega. Entre ellas está la idea de los cuatro elementos fundamentales : tierra, aire, agua y fuego.

Simultáneamente, a lo largo de la misma historia de la filosofía y de la ciencia, el estudio del patrón o de la forma en que las cosas están organizadas estuvo siempre presente. Empezó con los Pitagóricos en la Grecia antigua y continuó a través de la historia con los alquimistas en la edad media, los poetas románticos del siglo XVIII como Goethe, Schiller, así como por otros movimientos intelectuales como los Holísticos y los Sistémicos.

En la mayor parte del tiempo, sin embargo, el estudio del Patrón siempre fue eclipsado por el estudio de la Sustancia[1], hasta volver surgir con fuerza en el siglo XX, en el que fue reconocido como esencial para la comprensión de la vida. Igualmente, en la segunda mitad del siglo XX, el estudio de las formas organizacionales se considera fundamental para el desarrollo de la cibernética, de lo empresarial, así como también para el estudio de la complejidad.

La llave de una teoría completa de los sistemas vivos radica en la síntesis de estos planteamientos tan dispares: el estudio de la sustancia (o contenido), y el estudio de la forma (o patrón). En el estudio de los contenidos medimos y pesamos las cosas. Los patrones en cambio no pueden ser medidos ni pesados, los mismos deben ser “Cartografiados”. Para comprender un patrón debemos elaborar un mapa (cartografía) en el que se represente la configuración de relaciones, o redes, de las cosas que un objeto en estudio contiene.

En otras palabras, sustancia implica cantidades, mientras que patrón implica cualidades. El estudio del patrón es crucial para la comprensión de los sistemas vivos, puesto que  las propiedades sistémicas –como ya se han visto- emergen de una configuración de relaciones ordenadas.

Las propiedades sistémicas son propiedades de un patrón. Lo que se destruye cuando un sistema vivo es diseccionado, es precisamente su patrón. Sus componentes siguen allí, pero la configuración de las relaciones entre ellas –o sea el patrón organizacional- ha sido destruido, y en consecuencia el organismo desde ese momento está muerto.

Por último, si bien es cierto que todos los organismos vivos están hechos en última instancia de átomos y moléculas, son “algo más” que átomos y moléculas. Existe algo más en lo vivo (sean éstas células, órganos, plantas, animales, personas, familias, etc.) que el propio contenido de cada una de ellas, ese algo más es algo inmaterial e irreductible, ese algo más está íntimamente correlacionado con el “Patrón Organizacional”.

Y, por supuesto, el Ambiente es también ese todo, eso que es algo más que el conjunto de sustancias y formas, es finalmente esa particular realidad emergente imposible de ser encontrada en cualquiera de sus partes.

03/11/2009


[1] Es famosa la frase de Galileo, en donde afirma que sólo existe lo que se puede medir